Creo que cruzaba los montes en solitario y que hablaba sin miedo con los salteadores de caminos.
Pero probablemente llevaría una escolta.
Su aspecto me es desconocido. Será siempre desconocido. Prefiero pensar que era bien parecida, de una forma un poco anticuada y que se vestía con descuido pero con buen gusto.
Creo que cabalgaba bien, no extraordinariamente bien, lo necesario para recorrer bajo la lluvia y por la noche caminos encharcados , enlodados realmente, y, al cabalgar, no sentir sino más seguridad.
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