No puedo decir tu nombre.
Es es una falta de respeto, a ti, que eres , ya, la única compañía posible.
La tristeza de tus palabras es un alto que paraliza.
No tengo voz.
Escucho con admiración la de aquellos que dicen sin miedo y con acierto.
sábado, 8 de diciembre de 2007
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