sábado, 8 de diciembre de 2007

No puedo decir tu nombre.

Es es una falta de respeto, a ti, que eres , ya, la única compañía posible.

La tristeza de tus palabras es un alto que paraliza.



No tengo voz.



Escucho con admiración la de aquellos que dicen sin miedo y con acierto.

No hay comentarios: